Escuchamos con mucha frecuencia utilizar la palabra bullying en diferenes contextos para referirse a cualquier situación en que una persona de cualquier edad molesta a otra, se burla, es agredida o maltratada de alguna forma. La mayoría de las veces se usa el tèrmino de forma incorrecta. Esto no solo lo trivializa, sino que en el caso de niños y adolescentes impide que se trate como lo que es, un problema que afecta la salud mental.
Alguna vez has escuchado expresiones como: “El bullying siempre ha existido, pero la generación de cristal no lo aguanta, en mi época la forma de resolverlo era: nos vemos a la salida”. “Si me das te doy el doble”, “si sigues poniéndome apodos te voy a poner 20 a ti y a toda tu familia”. “Uno siempre solucionaba las peleas y quedábamos de amigos”. Hay que dejar que los niños resuelvan solos sus pleitos”, “Es mejor que se den trompadas y después se arreglen”
Y ahora preguntémonos, ¿esto es bullying?
Esta no es cualquier pregunta, saber responderla correctamente marca la diferencia entre intervenir oportunamente para proteger a un niño o adolescente o permitir que una situación de maltrato se desborde y cause daño, físico o emocional. Aprender a distinguir entre un conflicto normal y el acoso escolar es el primer paso para atender el problema.
Empecemos por aclarar los conceptos
Las situaciones que nos confunden: ¿Qué no es bullying?
Seamos honestos, los niños y adolescentes no siempre se llevan bien con todo el mundo y eso es completamente normal, porque ni los adultos lo hacemos. Por tanto siempre hay peleas, diferencias y desacuerdos. Pero no todo conflicto es bullying. Estas situaciones, aunque pueden ser incómodas, son parte del crecimiento. Por ejemplo:
- Cuando dos niños pelean por celos porque les gusta la misma niña, pero ambos están en igualdad de condiciones. Eso es un conflicto.
- Una niña se burla del peinado que se hizo una compañera y ella le contesta molesta, pero siguen siendo amigas o dejan de serlo. Eso también es un conflicto.
- Los juegos bruscos donde todos participan voluntariamente y se divierten, pero en un momento pelean y hasta se golpean. Eso es un conflicto con violencia.
- Una pelea ocasional donde ambos niños tienen la misma fuerza para defenderse es un conflicto.
- Las bromas pesadas que hacen reír a todos, incluyendo a quien es objeto de la broma. O también puede molestarle, pero es algo que no se repite.
Pero, cuidado los conflictos también pueden llevar a una violencia física peligrosa y tener consecuencias graves si los adultos no intervienen a tiempo.
La diferencia está en la palabra poder. Cuando hay equilibrio, cuando todos pueden defenderse por igual, cuando nadie se siente indefenso, probablemente estamos ante un conflicto normal que los niños pueden resolver con nuestra guía.
En el conflicto siempre es posible negociar y llegar a acuerdos.
En el bullying no hay negociación posible. Se tiene que acabar y punto.
Cuando el juego deja de ser juego: ¿Qué es realmente el bullying?
El bullying, matoneo o acoso escolar es una forma específica de maltrato que tiene por objeto causar daño físico, social o psicológico a una persona o grupo que generalmente es percibido por el agresor como vulnerable de alguna manera. El bullying es una agresión que cumple con tres condiciones que a pesar de haber sido descritas en la década del 70 por el psicólogo Dan Olweus, aùn no està claro para la mayoría de las personas incluido profesionales de la salud mental.
- Es intencional y premeditado: No es un accidente ni un malentendido. Hay una clara intención de causar sufrimiento, humillar o dominar al otro niño o adolescente.
- Hay un desequilibrio de poder real o percibido: Una parte tiene ventaja sobre la otra. Puede ser que sea más grande, más popular, más fuerte, que su familia tenga màs dinero o poder, que sean privilegiados por alguna directiva o docentes del colegio o que tenga más amigos o còmplices que apoyen su comportamiento.
- Es sistemático, es decir se repite en el tiempo. Es un patrón que se mantiene día tras día, semana tras semana en incluso lamentablemente por años.
No es simplemente «cosas de niños» como algunos aún creen.
Ahora piensa en cómo te sentirías si superas que tu hijo, sobrino, nieto o alumno està padeciendo ese maltrato todos los días en el lugar donde se supone que debe estar seguro, aprendiendo y feliz. Cierto que ya no se ve como algo sin importancia?
Y aquí está lo más importante: este comportamiento deja heridas profundas en quien lo sufre. No son solo rasguños que sanan con el tiempo; son heridas emocionales que pueden acompañar a una persona durante años e incluso toda su vida. Es un problema de salud mental que tiene repercusiones no solo en una persona y su familia, sino en toda la sociedad.
Los rostros del bullying: Tipos que debemos reconocer
El acoso escolar puede manifestarse de muchas maneras, y como adultos responsables, necesitamos conocer cada una de ellas:
1. Bullying Físico: Cuando las manos lastiman más que las palabras
Este es el más fácil de identificar porque deja marcas visibles. Pero no siempre son golpes directos. Pueden ser empujones o daños a sus útiles escolares o quitarle su merienda, empujarlos «accidentalmente,» esconderle sus libros, dañarle sus tareas. Los moretones se pueden curar, pero el miedo constante de llegar al colegio es devastador.
2. Bullying verbal: Las palabras que rompen el alma
«Los palos y las piedras pueden romper mis huesos, pero las palabras nunca me harán daño.» es un refrán popular irlandés que data de 1862. Quién inventó esa frase nunca fue víctima de maltrato verbal. Las palabras pueden ser más destructivas que cualquier golpe, especialmente cuando se le dicen a un niño o a un adolescente. El impacto emocional es màs grave aùn cuando es alguien vulnerable.
Este se caracteriza por insultos, burlas, gritos, apodos despectivos, palabras ofensivas y amenazas.
3. Bullying Psicológico: El maltrato tìpico de personas manipuladoras
Es una forma màs sutil de acoso que busca minar la autoestima y la estabilidad emocional de la víctima a través de la intimidación y la manipulación. Puede ser chantaje emocional, coaccion, mirar fijamente de forma intimidatoria o extorsion.
4. Bullying Social o Relacional: Es la forma de maltrato que màs afecta la autoestima
Busca dañar la reputación social de la víctima o su sentido de pertenencia. Es particularmente común entre niñas y adolescentes. Busca excluir intencionalmente a alguien de un grupo, difundir rumores o chismes, manipular amistades e ignorar deliberadamente.
Este tipo de acoso es como una muerte social. Imagínate llegar todos los días a un lugar donde actúan como si fueras invisible, donde cambian el tema de conversación o se quedan callados cuando te acercas, donde te das cuenta de que todos fueron invitados a la fiesta excepto tú.
5. Bullying Sexual: Cuando se cruzan todas las líneas
Este es un tema difícil de hablar, pero crucial de entender. No se trata solo de contacto físico inapropiado, sino de cualquier comportamiento de naturaleza sexual que busque humillar o intimidar.
6. Cyberbullying: Cuando el acoso te sigue hasta la casa
Antes, los niños podían escapar del acoso al llegar a su casa. Ahora, los sigue a través de las pantallas las 24 horas del día. Los medios digitales y las redes sociales tiene un alcance masivo y como puede ser anónimo lo hace mucho màs dañino.
Las formas màs comunes son: publicar fotos o videos vergonzosos o humillantes sin consentimiento, enviar mensajes de texto o correos electrónicos amenazantes o crueles, crear perfiles falsos para difamar, difundir rumores en redes sociales y exclusión de grupos en línea.
La diferencia crucial: El cyberbullying tiene una audiencia potencialmente infinita y las humillaciones quedan grabadas para siempre. Un comentario cruel puede ser visto por cientos de personas en minutos.
Por la complejidad del ciber acoso le dedicaremos màs adelante un artículo completo a este tema. Te invitamos a seguir leyéndonos.
El papel de la familia es fundamental para prevenir, detectar a tiempo y tomar las acciones necesarias para proteger a las vìctimas. Es necesario aprender a crear espacios de confianza donde los niños o adolescentes puedan contar lo que les està pasando sin miedo a ser juzgados o a que se minimicen sus problemas.
A veces pensamos que estamos ayudando diciéndoles: “no les prestes atención, ignóralos” “ en mi época uno se defendía y ya, no seas bobo” , pero cuando un niño está siendo víctima de acoso sistemático, necesita saber que no está solo, que no es su culpa, y que merece ser tratado con dignidad y respeto.
El bullying no es una etapa normal del crecimiento. No fortalece el carácter. No prepara a nadie para la vida. Lo que hace es enseñar a unas personas que pueden lastimar a otras sin consecuencias, y a otras que no merecen ser tratadas con respeto.
La mayoría de personas se sienten confiadas por que sus hijos no tienen ningún tipo de factor de riesgo para ser acosados pero, infortunadamente cualquier motivo que le produzca molestia o porque no decirlo envidia a una o varias personas puede provocar una situación de matoneo convirtiéndolos a todos en víctimas potenciales

